Me agarró la nostalgia a estas alturas de la noche. Mirando mis mensajes, sus mensajes, siento que ya él no es el mismo de antes, y que yo lo tengo que dejar ir. Así de simple suena, dejar ir, olvidar. Pero no es fácil, y lo es mucho peor si se refiere a él. No lo puedo dejar ir, es inevitable no pensar en él, no recordar los momentos tan lindos que pasamos juntos.
¿Pero para qué seguir con esto? ¿Para seguir llorando?
Y ni siquiera sé como está él, si pensará en mí, si estará así de mal como yo, y lo más importante: si me sigue queriendo como antes.
Todo lo que me demuestra el, me lleva a un NO directo. Y eso duele tanto.
Ya no quiero forzar nada más.
Si sigo forzando, todo lo mínimo que el puede sentir, puede marchitarse.
Prefiero estar así, mal, pero se que en algún momento el destino me va a encontrar con él. Y aún así, estoy contenta, porque este dolor, significa que él fue, será, y es real. Todo fue real.
"Me despido, por un tiempo. Ojalá que sea largo. Ya te tengo que dejar ir, no puedo tenerte siempre en mi corazón, pensando y pensando. No va a ser fácil, pero lo voy a intentar.
Te tengo que dejar ir. Olvidarte. Lo único que quisiera que sepas es que, necesito, que me ames. Que me quieras, que me des besos todos los días, que me abraces, que nos riamos juntos, que estemos juntos, como antes, todo como antes.
Yo sé que volverás, lo juro por mi propia vida. Y jamás te voy a olvidar, porque el amor de niños pequeños jamás se olvida.
Seguiré ahogándome en sueños, imaginándote, vos, tu sonrisa, es tan difícil encontrarte en otras personas... Me despido, por un tiempo, ojalá que largo. Te amé, te amo y siempre lo voy a hacer."