Hablo de la llave, de la llave maestra, la única, la que abre todas las puertas.
La llave, que nos hace llorar cuando nos olvidamos que si alguna vez amamos a alguien no existe más la soledad.
La llave maestra es capaz de abrir el candado más cerrado, de despertar hasta el corazón más dormido.
Es una llave que va a girar, y va a girar, y va a girar hasta abrir el candado.
La llave maestra abre la puerta de la vida, la puerta de los milagros y la puerta de la fe.
Abre los grilletes para sacarnos las cadenas que no nos dejan caminar.